Después de unas semanas de desconexión, vuelvo a retomar la actividad y en esta ocasión quiero hablarte sobre la resiliencia y el papel tan importante que juega la creatividad en mi manera de entenderla.
El saber cómo gestionar una situación incómoda y dolorosa saliendo de ella llevándonos sólo lo positivo es mucho más que un aprendizaje, es algo que además, te ayuda a ejercitar la creatividad a muchos niveles.
A veces hay situaciones que nos obligan a parar momentáneamente aquello que hasta ahora acaparaba todo nuestro tiempo. Situaciones que nos desplazan de nuestra zona de confort, provocando sensación de miedo y desconfianza. Momentos que despiertan esa parte que durante años permaneció aletargada dentro de nosotros. Esa parte a la que sólo un susto puede hacer despertar, mantenernos con los ojos abiertos y permanecer a la expectativa, pero que a su vez nos obliga a trasladar a un segundo plano ese mundo que construimos con ilusión y que en el estado en el que nos encontramos pasa a carecer de importancia. Es ese segundo plano al que nos cuesta llegar cuando queremos retomar aquello por lo que tanto trabajamos.
Tras pasar unas semanas como en – crisis de ausencia – sin encontrar atajo alguno hacia el camino de vuelta, frené en seco y actué. Decidí echar la vista atrás. Revisé archivos, mensajes, consultas… Me senté a observar mi actividad en redes sociales como si me sentase a leer un último cómic al calor de la chimenea.
Imagen tras imagen. Un trabajo tras otro con sus horas, sus logros y sus fracasos se proyectaban frente a mí. Todo propósito, esfuerzo e inversión a lo largo de estos años por perseguir mis sueños no pueden adormilarse en un cuarto oscuro donde la luz solo se filtra por debajo de la puerta. No puedo permanecer más tiempo impasible y lamentándome de algo que no tiene vuelta atrás. Pero sí puedo y debo caminar hacia adelante, trazando una nueva ruta, abriendo un nuevo camino que me dirija precisamente ahí dónde siempre quise llegar. O es ahora o es nunca.
Hace dos años participé en una Lanzadera de empleo y emprendimiento. Una de las muchas cosas que me aportó esa experiencia fue el entender en profundidad la palabra resiliencia. Descubrí que no era algo nuevo en mi vida, que ya padecí situaciones que tuve que gestionar y que precisamente fue mi capacidad de resiliencia la clave para salir a flote.
Ahora que sé de la importancia de esa palabra y la fuerza que puedo ejercer sobre mí misma para salir de una crisis, no me queda más que tomar la rienda y trazar un nuevo recorrido.
Precisamente ese es el momento en el que nuestra capacidad creativa tiene que avivar más que nunca. Ese estado en el que sentimos la necesidad de diseñar una nueva estrategia que no nos aleje de nuestros sueños y que al mismo tiempo no nos distraiga ni un ápice de todo aquello que nos rodea.
Y hablando de creatividad… ¿Llegaste a ver la última de mis creaciones? Tres en raya y panel fotográfico. Pues ahora trabajando en la próxima. Y ya sabes, si se te ocurre algo, cuéntamelo. Si está en mis manos lo haré posible.
«Crear para vivir. Vivir para crear»
