Hola!
Hoy no vengo a hablarte de diseño, pero si de un tema que nos toca de lleno a todos. Antes de la pandemia sabíamos que esto más tarde o más temprano sucedería. Lo que no podíamos imaginar que sería una situación tan grave lo que nos iba a traer hasta aquí.
El confinamiento nos obligó a tener que hacer uso de las nuevas tecnologías prácticamente para todo. Los sonidos variopintos de los dispositivos móviles sustituyeron al pom-pom o al timbre de la puerta y los almuerzos en familia o con amigos se convirtieron en videollamadas.

Pero el mayor esfuerzo -a todos los niveles- lo han asumido nuestros mayores. Se han enfrentado cara a cara con una realidad que llevaban años escondiendo. La necesidad lo ha hecho inevitable. Lo que antes observaban como un bicho raro que les estaba robando el cariño de sus hijos y nietas, ha pasado a ser un fiel amigo que incluso llega a sustituir a la gran pantalla TV.
Ya no es un futuro cercano, ya es una realidad inminente. No es que lo digital esté presente en nuestro día a día, es que es algo necesario y para la mayoría indispensable.
No sólo acudimos a los ordenadores y dispositivos móviles para tareas de videollamadas y mensajes WhatsApp. Hay tareas importantes como compras, trámites bancarios o administrativos que antes solventábamos de manera presencial y hoy nos vemos obligados a solucionar digitalmente. Las restricciones y cierres perimetrales en mayor o menor medida nos mantienen confinados, por lo que las redes sociales acaparan una gran parte de nuestros ratos de ocio.
De ninguna de las maneras se debe imponer a nuestros mayores el realizar trámites administrativos por la vía digital. Para la inmensa mayoría es tan necesario, como complicado e inaccesible. Tampoco es de recibo que personas en redes sociales se rían, discriminen o censuren los errores ortográficos o las manera en que algunas personas se expresan en estos medios.
Siempre debemos tener presente que detrás de nuestra pantalla los perfiles son infinitos. Que no todos hemos tenido las mismas oportunidades, capacidades y medios para poder desarrollarnos. Ya suficientes barreras les fueron impuestas, como para que ahora se les ridiculice -con o sin intención- haciéndoles sentir desplazados. Otras cosas pueden no estar en nuestras manos, pero esto sin duda lo está.
No se lo hagamos más difícil. Acerquémoslos al mundo digital, hagámosles partícipes, mostrémosles todo aquello que pueda darles soluciones, ratos de ocio y diversión.
Esta nueva era también les pertenece. Porque nuestros mayores también son la nueva era.
Tenía algo de decir y lo he dicho.
– Crear para vivir | Vivir para crear –
